Siglo y medio valencianos: 1851-2001

ESTE MES EL CER RECUERDA… – JUNIO 2026
Oleana n.º 16: Siglo y medio valencianos: 1851-2001. Por Juan Piqueras Haba.

Ocurrió un 26 de junio de 1851. Se cumplen ahora 175 años de la publicación de la Real Orden de Isabel II por la cual se agregan la ciudad de Requena y las villas de Utiel, Caudete, Venta del Moro, Camporrobles, Fuenterrobles y Villargordo del Cabriel a la provincia de Valencia, segregándolas de la de Cuenca. El límite provincial (y comarcal) se estableció en el río Cabriel.

Telégrafo de la Agudilla. En el mismo límite de los términos municipales de Requena y Siete Aguas. Por aquí iba la frontera entre las provincias de Cuenca y Valencia con anterioridad a 1851. Foto: Javier Armero.

175 años valencianos; efeméride para resaltar, desde luego. Y con ese objetivo, hace justo 25 años, se llevó a cabo el I Congreso de Historia Comarcal organizado por el Centro de Estudios Requenenses para conmemorar entonces el 150 aniversario de la incorporación a Valencia. Aquel fue el primero de un total de once exitosos congresos de historia que se han celebrado hasta ahora. Una aportación ciertamente extraordinaria en pro de la investigación y la difusión de los acontecimientos históricos y sociales más relevantes que han acontecido en el ámbito comarcal. Un ejemplo único en el ámbito no solo valenciano, sino que muy posiblemente también a escala nacional. Motivo también para celebrar.

Nada menos que 37 artículos fueron presentados en aquel congreso y que aparecen publicados en el n.º 16 de Oleana. De todos ellos se quiere destacar el que abrió la ponencia primera: Siglo y medio valencianos: 1851-2001, escrito y defendido por el reconocido catedrático de Geografía de la Universitat de València, Juan Piqueras Haba.

Piqueras describe cómo afectaron a la actual comarca de Requena-Utiel los grandes cambios que a mediados del siglo XIX se estaban produciendo a escala regional, nacional e internacional. Y cómo, de alguna manera, aconsejaban su integración en el ámbito valenciano; y más concretamente en el área de influencia económica y administrativa de la ciudad de Valencia.

Uno de esos cambios giraba en torno a la revolución industrial y sus consecuencias, especialmente el fenómeno de la urbanización y su consecuente formación de grandes mercados de consumo (por ejemplo, el vino). El otro se refería a la revolución de los transportes, que en Requena-Utiel se materializaba en la reciente apertura de la carretera de Las Cabrillas hacia Valencia (1847), la influencia que tuvo la modernización del puerto del Grao y la inminente red de ferroviaria que había de construirse orientada al mismo y que actuó de foco de atracción hacia las comarcas de interior.

Otro elemento que Piqueras destaca en su investigación y que, sin duda, tuvo especial trascendencia en la incorporación de la comarca a Valencia fue la modernización de la Administración del Estado. De hecho, en 1833 se habían creado unas nuevas unidades de división territorial denominadas provincias que a su vez se subdividían en partidos judiciales (de los que Requena era una de sus cabezas administrativas). Ser cabeza de partido judicial exigía una relación más directa e intensa con su respectiva capital provincial; y Requena la tenía demasiado lejos: Cuenca. Cuatro o cinco jornadas de viaje por malos caminos, frente a poco más de una hora con la reciente carretera a Valencia. En conclusión, tanto la coyuntura económica que se estaba creando como las ventajas de la gobernabilidad, aconsejaban en aquellos momentos el cambio de provincia.

Piqueras, teniendo en cuenta parámetros económicos, demográficos y sociales, estructura los 150 años desde la incorporación a la provincia de Valencia en cuatro etapas. La primera abarca desde 1851 hasta 1915, periodo de notable expansión de la viticultura y demográfica. La segunda, que culminó en 1958, momento de grave crisis económica y elevada pobreza que acentúo la economía de subsistencia. La tercera etapa llega hasta 1993, en la que el campo se mecaniza y se generaliza el cooperativismo, y en el que se tiende hacia un modelo de sociedad entre el campo y la ciudad. Y la última, hasta 2001, en la que se reactiva la economía vinícola comarcal y en la que aparece el turismo como actividad complementaria.

Un excelente artículo que conviene redescubrir y al que mediante este enlace pueden acceder:

https://centroestudiosrequenenses.org/wp-content/uploads/016-01_piqueras_siglo-medio-valencianos-1851-2001.pdf